El funeral del papa Francisco, celebrado este sábado en la Plaza de San Pedro del Vaticano, congregó a más de 250,000 personas que rindieron homenaje al pontífice fallecido a los 88 años. La ceremonia, presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, destacó el legado de Francisco, conocido como «el papa de los pobres», y su incansable labor por construir puentes y no muros, especialmente en favor de los migrantes y los más desfavorecidos.
El evento también sirvió como escenario para encuentros diplomáticos significativos. El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, asistió acompañado por su esposa Melania, marcando su primer viaje a Europa desde su regreso a la Casa Blanca. Durante la ceremonia, Trump sostuvo reuniones con líderes como el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, el presidente francés Emmanuel Macron y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Estos encuentros se consideran pasos hacia la reconstrucción de relaciones transatlánticas en medio de tensiones recientes.

Entre los asistentes también se encontraban los reyes de España, Felipe VI y Letizia, así como jefes de Estado de países latinoamericanos como Argentina, Brasil, Ecuador, República Dominicana y Honduras. La disposición de los invitados, basada en el orden alfabético en francés, ubicó a Trump y Melania en la primera fila, junto a líderes de Ucrania, Finlandia y Estonia, con el presidente estonio Alar Karis entre ellos y los monarcas españoles.
Tras la misa, el féretro de Francisco fue trasladado a la Basílica de Santa María la Mayor para su inhumación, cumpliendo su deseo de un entierro sencillo. El papa fue despedido con una ovación, reflejo del profundo respeto y afecto que inspiró durante sus doce años de pontificado.