“No hay una respuesta absoluta, ni un sí ni un no; siempre habrá una diferencia esencial entre la inteligencia artificial y el ser humano, pues las máquinas carecen de la capacidad de vivir y crear una visión subjetiva del mundo”, comentó Nathalia Graciela Barrientos, alumna de la Universidad Panamericana campus Aguascalientes, ganadora del segundo lugar en el Foro Universitas, celebrado en la Ciudad de México.
Lo anterior en el marco de la décima sexta edición del Foro Universitas, convocado por la Universidad Panamericana bajo el lema “Inteligencia Artificial: Innovación y Responsabilidad Social”, donde dos estudiantes de la Universidad Panamericana campus Aguascalientes se distinguieron en el podio, en donde el alumno Arlo Escamilla Ruiz obtuvo el tercer lugar.
De este modo, Nathalia Graciela Barrientos, estudiante de tercer semestre de la Licenciatura en Psicología, obtuvo el segundo lugar por su ensayo “La humanidad de la inteligencia artificial”, que aborda una de las preguntas más relevantes de nuestro tiempo: ¿puede la inteligencia artificial alcanzar elementos propiamente humanos?
Gracias a su inquietud por comprender la relación entre la tecnología y las ciencias humanas, Nathalia decidió centrar su investigación en el campo de la antropología, con especial énfasis en los aspectos que distinguen a las personas de las máquinas.
INTELIGENCIA, CONCIENCIA Y MORALIDAD, TRES EJES DEL PENSAMIENTO HUMANO
El ensayo exploró los límites de la inteligencia artificial desde una perspectiva filosófica, tomando como referencia a pensadores clásicos como Aristóteles, Kant y Tomás de Aquino. En su análisis, la estudiante planteó que, si bien la inteligencia artificial puede imitar ciertas capacidades humanas, existen límites insuperables que la separan de la experiencia humana, como la conciencia de sí mismo y la interacción vivencial con el entorno.
“Llegué a la conclusión de que no hay una respuesta absoluta, ni un sí ni un no; siempre habrá una diferencia esencial entre la inteligencia artificial y el ser humano, pues las máquinas carecen de la capacidad de vivir y crear una visión subjetiva del mundo”, reflexiona la estudiante.
Para Nathalia, el reconocimiento obtenido por su trabajo fue motivo de profunda gratitud hacia la Universidad Panamericana. “El hecho de haber quedado entre los tres primeros lugares fue un privilegio para mí y me siento muy agradecida. Fue una gran oportunidad poder presentar mi ensayo en la Ciudad de México, escuchar a expertos y descubrir que mis ideas resonaban con las suyas”, compartió.
La experiencia le permitió, además, reforzar su interés por la investigación y la reflexión interdisciplinaria. “Eventos como este fomentan el desarrollo del pensamiento analítico y la capacidad de poner en práctica lo aprendido. Conocer las perspectivas de otros participantes fue muy enriquecedor, porque cada uno abordó los temas desde rutas distintas, y eso nos ayudó a valorar la diversidad de ideas y puntos de vista”, destacó.
Con entusiasmo y compromiso, Nathalia reafirma su vocación por el estudio de la mente humana y su interacción con los avances tecnológicos, convencida de que el diálogo entre ciencia, ética y filosofía es clave para comprender los retos del futuro.
RIESGO SI SE USA LA IA PARA EL CONTROL DE LOS SERES HUMANOS
Por su parte, Arlo Escamilla Ruiz, alumno de tercer semestre de la Licenciatura en Derecho, obtuvo el tercer lugar por su ensayo “Democracia algorítmica: entre la eficiencia y la dominación”, en el que reflexiona sobre los alcances y riesgos de la inteligencia artificial aplicada al ámbito político y social.
Motivado por su interés en las Humanidades, Arlo decidió enfocar su ensayo desde una perspectiva sociológica inspirada en la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt. Explicó que su análisis partió de una reflexión sobre cómo la inteligencia artificial puede resultar útil para optimizar procesos administrativos y gubernamentales —como la transparencia o la reducción de la burocracia—, pero también puede representar un riesgo cuando se aplica al estudio y control de las personas.