La declaratoria de protección de la indicación geográfica “guayaba de Calvillo” representa uno de los mayores logros para el sector agrícola de Aguascalientes en las últimas décadas.
Se trata de un reconocimiento que productores, investigadores y autoridades buscaron durante casi 20 años y que finalmente fue otorgado por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Miguel Martínez Rubio, presidente del Comité Sistema Producto Guayaba, explicó que originalmente se pretendía obtener una denominación de origen; sin embargo, las condiciones jurídicas y técnicas permitieron avanzar primero hacia una indicación geográfica. Aunque el distintivo por sí solo no genera beneficios económicos inmediatos, sí abre la puerta para diferenciar el producto frente a otras regiones productoras del país y fortalecer su posicionamiento comercial.
“Sí podemos sacarle provecho de empezar a distinguir nuestra guayaba de las de otras regiones del país; la verdad es que, como quedó demostrado en dicho documento, sí hay manera de distinguir la calidad y el manejo de los productores respecto de la guayaba que se produce en Calvillo”, señaló.
LA INVESTIGACIÓN QUE SENTÓ LAS BASES
Detrás del reconocimiento existe más de una década de trabajo científico desarrollado por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. El responsable técnico del proyecto, el investigador Antonio de Jesús Meraz Jiménez, relató que el estudio pudo concretarse en pocos meses gracias a un antecedente de investigación acumulado durante 12 años.
Cada año, el Centro de Ciencias Agropecuarias de la UAA realiza concursos de calidad de guayaba en los que se recopila información sobre manejo de huertas, fertilización, ubicación geográfica, condiciones de producción y características del fruto. Toda esa información permitió construir una base de datos sólida que posteriormente se convirtió en el sustento técnico de la solicitud.
“Teníamos un antecedente de trabajo de 12 años. Cada año, salvo la pandemia, hacemos un concurso de calidad de la guayaba; aprovecho para hacer preguntas de cómo manejan su huerta, qué le echan, su ubicación y demás”, explicó.
Fue a finales de marzo del año anterior cuando autoridades del municipio de Calvillo contactaron a la UAA para solicitar formalmente el estudio. A partir de abril de ese mismo año comenzó un intenso trabajo de recopilación de información bajo los lineamientos establecidos por el IMPI, incluyendo aspectos relacionados con clima, suelo, topografía, sistemas de producción y características distintivas del fruto.
UNA GUAYABA ÚNICA
¿Qué hace única a la guayaba de Calvillo? La respuesta está en una combinación de factores naturales y humanos que difícilmente pueden reproducirse en otras regiones.
De acuerdo con el estudio presentado ante el IMPI, la tradicional guayaba “media china” producida en Calvillo posee características específicas que la distinguen por su aroma intenso, pulpa color crema, forma ovoide y sabor dulce característico.
Además, las condiciones geográficas juegan un papel fundamental. A diferencia de otras zonas productoras, gran parte de las huertas de Calvillo se ubican en lomeríos y terrenos con pendientes moderadas. Según los investigadores, estas condiciones favorecen el desarrollo de frutos con mejores características organolépticas y de calidad.
A ello se suman prácticas agrícolas heredadas por generaciones, el uso de agua proveniente de la presa de Calvillo, técnicas específicas de poda, manejo fitosanitario y métodos de cosecha que buscan preservar la integridad del fruto.
LA BATALLA CONTRA LAS IMITACIONES
Uno de los principales motivos para impulsar la Indicación Geográfica fue la creciente comercialización de fruta producida en otras entidades bajo el nombre de “guayaba de Calvillo”.
Productores locales han denunciado durante años la existencia de cargamentos procedentes de otras regiones que utilizan cajas o etiquetas asociadas a Calvillo para aprovechar el prestigio comercial que tiene el producto en el mercado.
Incluso cuando estados como Michoacán superan ampliamente a Aguascalientes en volumen de producción, los productores locales sostienen que la calidad de la guayaba calvillense continúa siendo superior.
“Con la denominación hasta de manera turística y en otros ámbitos podremos tener un beneficio. Lo que nos queda es posicionar el nombre que ya a lo largo de muchas décadas la guayaba de Calvillo se ha distinguido. Esto nos permite darle una diferenciación adecuada”, afirmó Miguel Martínez Rubio, presidente del Comité Sistema Producto Guayaba.
Cabe señalar que la protección legal permitirá que únicamente quienes cumplan con los requisitos establecidos puedan utilizar oficialmente la indicación geográfica.
LAS REGLAS PARA CONSERVAR LA CALIDAD
La obtención de la indicación geográfica no significa que cualquier productor pueda utilizar el distintivo automáticamente.
Como parte del proceso, se elaboraron las Reglas de Uso, un documento que establece 16 criterios relacionados con el origen geográfico, las prácticas de producción, cosecha, empaque, trazabilidad y comercialización.
Los productores deberán demostrar que cumplen con estos requisitos para poder utilizar el sello de la indicación geográfica. Entre otros aspectos, se verificará la ubicación de las parcelas, las condiciones del suelo, los sistemas de manejo agrícola y la calidad del producto final, así lo dijo Antonio de Jesús Meraz Jiménez, profesor investigador del Departamento de Ciencias Agronómicas de la UAA.
La intención es garantizar que cada fruta comercializada bajo este distintivo mantenga los estándares que dieron origen al reconocimiento.
LA UAA SERÁ EL ENTE CERTIFICADOR
Al ser la Universidad Autónoma de Aguascalientes la encargada de la investigación para la obtención de esta indicación geográfica, se le dio la tarea de fungir como organismo certificador, de tal forma que la institución sería responsable de visitar huertas, verificar el cumplimiento de las reglas de uso, realizar análisis técnicos y emitir los certificados necesarios para que los productores puedan solicitar al IMPI el uso de la indicación geográfica.
Antonio de Jesús Meraz Jiménez refirió que la universidad cuenta con la capacidad científica y tecnológica para desarrollar evaluaciones agronómicas, fisicoquímicas, territoriales y sensoriales que permitan respaldar cada certificación.
“Verificar que esté cumpliendo y que la UAA expida una certificación de que está cumpliendo con las reglas de uso y, a partir de ahí, el productor solicita al IMPI su indicación para ejercerla e implementarla”, explicó.
Lo anterior convierte a la UAA en un actor clave para garantizar la autenticidad de la guayaba de Calvillo.
UN RETO ECONÓMICO PARA PRODUCTORES
La certificación también implica costos. Por un lado, los productores tendrían que cubrir los gastos derivados de las verificaciones realizadas por el organismo certificador. Por otro lado, deberían asumir los costos administrativos relacionados con la autorización emitida por el IMPI.
Ante esta situación, investigadores y representantes del sector han planteado que el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Calvillo apoyen económicamente estos procesos para evitar que los productores enfrenten nuevas cargas financieras.
Actualmente, muchos agricultores ya realizan inversiones importantes para cumplir con certificaciones de inocuidad necesarias para exportar sus productos.
UN MOTOR ECONÓMICO PARA CALVILLO
La relevancia de la guayaba para la economía regional es indiscutible. Actualmente, existen alrededor de dos mil productores propietarios vinculados a esta actividad. De las aproximadamente seis mil hectáreas establecidas, poco más de cuatro mil se encuentran activamente en producción.
Durante el último ciclo agrícola se alcanzó una cosecha estimada de entre 75 mil y 80 mil toneladas. Aunque Aguascalientes ocupa el segundo lugar nacional en producción de guayaba, únicamente detrás de Michoacán, los productores sostienen que Calvillo continúa siendo referente nacional en calidad.
MÁS ALLÁ DEL CAMPO: TURISMO E IDENTIDAD REGIONAL
Los beneficios potenciales de la indicación geográfica van más allá de la agricultura, pues la protección legal del nombre “guayaba de Calvillo” fortalece la identidad cultural del municipio y abre nuevas oportunidades para el turismo gastronómico, la promoción regional y la comercialización de productos derivados.
Para los productores, la declaratoria representa el reconocimiento oficial de una tradición agrícola construida por generaciones.
Después de dos décadas de esfuerzos, investigaciones y gestiones, la guayaba de Calvillo ya cuenta con un respaldo legal que protege no solo un fruto, sino una historia, una forma de producir y una identidad profundamente ligada al campo hidrocálido.