Sentir tristeza durante diciembre es más común de lo que podría pensarse. A este fenómeno se le conoce como depresión navideña, depresión blanca o blues de Navidad.
Diferentes estudios de seguimiento revelan que algunas personas llegan a presentar depresión durante el período invernal; sin embargo, no existe evidencia científica que respalde este fenómeno de depresión por la época de frío o las festividades; “solamente hay testimonios y no hay datos sólidos”, señaló Alejandra Sandoval Maciel, del Colegio de Psicólogos.
Si se habla de cuestiones fisiológicas, la especialista explicó que existe una disminución de la luz solar durante el invierno, lo que altera los ritmos circadianos, que influyen en la producción de hormonas como la melatonina y la serotonina, que a su vez son las que tienen que ver con el ánimo y la energía.
Mencionó que, en algunas personas vulnerables, existen factores como la soledad, el duelo, la solvencia económica o, incluso, los conflictos interpersonales que pueden precipitar o agravar un malestar psicológico en esta época.
Alejandra Sandoval indicó que, en el tiempo en el que existe un receso de actividades, las personas pueden llegar a estar más conscientes de sus pérdidas. “La depresión navideña no es igual en todos, puede variar y los síntomas pueden ser moderados”.
Advirtió que se tiene la creencia de que en Navidad aumentan los riesgos suicidas, pero la realidad es que no se tiene una base científica de esto.
Los principales síntomas que pueden mostrar las personas son ánimo bajo, tristeza, poco interés por realizar actividades propias de los festejos, apetito de carbohidratos, dormir más de lo habitual, cansancio, baja energía, fatiga y estar irritables.
La psicóloga Alejandra Sandoval manifestó que durante esta época se experimenta nostalgia y tristeza porque la temporada puede conectarnos con recuerdos, expectativas y balances personales: quiénes están, quiénes ya no, lo que se logró y lo que aún duele.
Por último, indicó que las recomendaciones son acercarse a las redes de apoyo y promover el autocuidado; pero si los síntomas antes expuestos persisten a lo largo de dos semanas, se debe buscar intervención profesional.