Con motivo de la Navidad, el Obispo de la Diócesis de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, llamó a los hidrocálidos a redescubrir el verdadero sentido de esta celebración, centrado en la humildad, la bondad y la cercanía de Dios, recordando que el nacimiento del Niño Dios en la sencillez de un pesebre es un mensaje claro de que el amor auténtico no necesita grandezas, sino un corazón abierto y disponible.
Monseñor destacó que Dios no permaneció distante ni indiferente, sino que entró en la historia humana, compartiendo la fragilidad y haciéndose cercano, para que nadie se sienta solo. Señaló que la Navidad recuerda que Dios acompaña a las personas en cada etapa de la vida, especialmente en los momentos más difíciles.
“La Navidad es una llamada a redescubrir la humildad, la bondad y la cercanía de Dios. El Niño Dios no nació en un palacio, sino en la sencillez de un pesebre, para enseñarnos que el amor auténtico no requiere grandezas, sino un corazón disponible. Dios no permaneció lejano e indiferente, entró en nuestra historia, compartió nuestra fragilidad y se hizo cercano para que nadie se sienta solo”, dijo.
Espinoza Jiménez subrayó que el sentido profundo de la Navidad está en acoger a Cristo en el corazón y permitir que su amor transforme la vida cotidiana, las relaciones, las familias y la sociedad, refiriendo que estas fiestas significan una oportunidad para la reconciliación, la sanación de heridas y para volver a mirarse como hermanos, afirmando que donde hay perdón, solidaridad y servicio, Cristo nace de nuevo.
“Deseo que estas fiestas navideñas sean una oportunidad para reconciliarnos, para sanar heridas, para volver a mirarnos como hermanos. Ahí donde hay perdón, solidaridad y servicio, Cristo nace de nuevo, ahí donde se cuida al más débil, se acompaña al que sufre y se comparte con generosidad, la navidad se vuelve auténtica”, manifestó.
Finalmente, el Obispo de la Diócesis de Aguascalientes se refirió a aquellas personas que atraviesan momentos de dolor, soledad o incertidumbre, asegurándoles que Dios no los ha olvidado y que camina con ellos; “a quienes atraviesan momentos de dolor, soledad e incertidumbre, les digo con especial cercanía que Dios no los ha olvidado, él camina con ustedes, sostiene sus pasos y enciende una esperanza que no defrauda. La noche no es eterna, la luz ya ha amanecido”, concluyó.