A pesar de que en los últimos años el salario mínimo en el país ha tenido aumentos importantes, el poder adquisitivo se mantiene contraído debido a que los precios de los productos se han disparado más que los ajustes salariales, aseguró el dirigente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores del Estado de Aguascalientes, Francisco Araiza Méndez.
Señaló que en materia de ingresos la situación ha sido muy diferente en el caso de los servidores públicos de los tres niveles de gobierno, toda vez que mientras que el salario de los trabajadores de empresas privadas ha subido en proporción de 17%, el de los empleados de gobierno apenas lo ha hecho en 3% anual en promedio.
De esa manera, el líder sindical respondió a los cuestionamientos sobre el incremento al salario mínimo señalando que el debate público no debe centrarse en si el salario sube demasiado, sino en el hecho de por qué, aun subiendo, el dinero sigue sin alcanzar para cubrir lo básico.
MEJORA SALARIO PERO NO PODER ADQUISITIVO
Francisco Araiza expuso que durante décadas el salario mínimo perdió poder adquisitivo, en tanto que las alzas de los últimos años representan una recuperación que era necesaria, sin que la misma fuera en la proporción que se requiere tras años de pérdidas.
“Durante años se justificaron sueldos bajos bajo el argumento de la estabilidad económica. El resultado fue precariedad. Hoy no podemos retroceder ni poner en duda el derecho a un salario digno”, sostuvo el líder gremial, quien dijo que las micro y pequeñas empresas enfrentan presión directa por estos incrementos —que en promedio han sido cercanos al 17% anual en los últimos ocho años—, explicando que el problema estructural no es el salario, sino el encarecimiento generalizado de la vida y la falta de una política económica integral.
AUMENTOS SALARIALES SE PULVERIZAN
“El trabajador celebra el aumento, pero cuando paga renta, gasolina, alimentos o servicios, descubre que el dinero se diluye, ante lo cual, el debate real no es si el salario sube, sino por qué la economía sigue castigando el poder adquisitivo”, puntualizó.
Asimismo, mencionó que además existe una inconsistencia que no puede ignorarse, toda vez que mientras los incrementos al salario mínimo han sido significativos para la clase obrera, los trabajadores al servicio del Estado han recibido aumentos promedio cercanos al 3% anual, muy por debajo del ritmo inflacionario y de la recuperación salarial nacional.
“No puede haber una política económica parcial. Si se apuesta por recuperar el ingreso de la clase trabajadora, esa visión también debe incluir a los servidores públicos, que hoy enfrentan el mismo costo de vida pero con ajustes salariales mucho menores”, concluyó.