Un sombrío panorama espera a la industria automotriz del Estado y a sus trabajadores con el reciente anuncio del presidente Donald Trump de imponer el 25% de aranceles a los autos hechos en México, manifestó el secretario general de los trabajadores de la industria automotriz, Rogelio Padilla de León, quien avizoró serias repercusiones por esta medida, pues ya no sería rentable para muchas empresas trabajar con el aumento arancelario, aunque dijo, se entrará a un período de análisis de la situación para tomar decisiones que sean favorables al trabajador y a la industria que por el momento está con la soga al cuello.
Añadió que un arancel de esa proporción saca de competitividad a varias empresas del ramo automotriz, “casi a la mayoría”, y por ello “vamos a estar muy atentos a las reacciones y sobre todo a las decisiones que tome cada una de las empresas.
“Primeramente tenemos que tener bien definido un escenario, las empresas tienen que tomar una decisión y aún no sabemos cuál sea y por eso no podemos aún estimar cuántos despidos vaya a haber o no, porque hay que esperar la decisión que vayan a tomar las empresas”, comentó el dirigente del SNTIA en cuanto a la posibilidad de que haya cierres de empresas y despido de trabajadores de la industria automotriz, ante la incosteabilidad de producir vehículos que serán más caros y que finalmente, el costo del arancel se repercutirá en el comprador.
En tanto, habrá empresas que seguirían hasta donde alcance, otras tomarían reacciones de manera inmediata, pero se debe esperar a ver qué es lo que decide cada empresa, pues el sindicato no puede tener ya una injerencia y no participa en una decisión del inversionista y de los mismos socios y sólo queda esperar quiénes se van a quedar, quiénes deciden irse o quiénes bajan su nivel de producción, comentó.
Sobre la marcha se irá trabajando y si una empresa decide irse, no le quedará al sindicato más que exigirle indemnización al trabajador como lo marca la ley y que no se escatime ni un solo peso.
No quiso adelantar algún panorama de las consecuencias que podría traer esta decisión del presidente Trump, pero desde luego que las repercusiones serán desastrosas y tendrán afectaciones fuertes para dichas empresas, pero principalmente para los trabajadores en caso de cerrar fuentes de empleo en el Estado, que es uno de los principales exportadores de autos a EE. UU.
Añadió que el pasado lunes fue un día difícil porque Trump ha implementado algunas medidas y muchas son en contra de México, de tal suerte que una de ellas es el arancel anunciado a partir del primero de febrero, y al respecto de lo que sucederá en Aguascalientes, dijo que primeramente se tendrá que ver cuál es la reacción de los corporativos, de las empresas que están aquí instaladas, “esta parte sí nos preocupa muchísimo debido a que sabemos que un arancel del 25% es algo que saca de competitividad a varias empresas, casi a la mayoría”.
EL ARANCEL SERÁ MOTIVO DE ANÁLISIS PARA VER SI ES VIABLE SEGUIR OPERANDO
Esta parte, a su ver, será un motivo de análisis, de estudio, en cuanto a las empresas que están en Aguascalientes para ver qué tan viable es seguir operando o no, ese es una tema que nos preocupa porque puede haber decisiones drásticas en ese sentido, que puedan poner en riesgo la fuente de trabajo y poner en riesgo los empleos”.
Comentó que desgraciadamente el presidente Trump empieza a cumplir algunas de las cosas que anunció en sus amenazas, “esto nos mantiene muy preocupados y, sobre todo, yo estoy en espera de que cuál va a ser la reacción de las empresas cuyos trabajadores representamos, y a ver qué medidas se van a tomar, porque un arancel de un 25% en una autoparte que va hacia los Estados Unidos o del mismo vehículo, nos saca totalmente de competencia y esto va a marcar un parteaguas en la historia de la industria automotriz en Aguascalientes y en México, porque es en general”.
El sindicato buscará reacciones y a esperar si se pueden adecuar algunas empresas o algunos procesos, pero realmente “sí lo vemos muy complicado, muy difícil, esto es un costo que elevaría muchísimo el producto y puede ser ya no rentable y es una estrategia también de Donald Trump para empezar a jalar empresas hacia los Estados Unidos con el señuelo de que no cobrará aranceles, pero el costo de la mano de obra no tiene nada que ver con la de México”.
El costo de la mano de obra marca una gran diferencia porque no es lo mismo pagar la hora a 20 dólares como la pagan en Estados Unidos y una sola hora a lo mejor equivale a lo que un trabajador gana en promedio aquí en México, por día.