La Iglesia Católica no mantiene ninguna confrontación con los grupos de la diversidad sexual, señaló el vocero de la Diócesis de Aguascalientes, Rogelio Pedroza, quien rechazó que exista una postura de exclusión hacia las personas LGBT+. Explicó que la misión de la Iglesia Católica es evangelizar y anunciar el mensaje de Cristo, no convertirse en enemiga de ningún sector de la sociedad.
Luego de las expresiones registradas durante la marcha del orgullo realizada la semana pasada, donde algunos participantes realizaron mofas hacia la religión católica mediante cánticos e incluso vestimenta relacionada con símbolos religiosos, Rogelio Pedroza expresó que la Iglesia no está peleada con las personas LGBT+, sino que busca mantenerse fiel a su doctrina mientras promueve el respeto hacia todos.
Sostuvo que la Iglesia recibe a todas las personas y recordó que nadie es rechazado por acudir a una celebración eucarística, exponiendo que existe una percepción equivocada sobre la relación entre la Iglesia Católica y la comunidad LGBT+, pues en ocasiones se busca presentar a la Iglesia como un adversario cuando, dijo, su labor consiste en predicar principios éticos y religiosos universales.
“La Iglesia, hasta donde yo sé, es y ha sido respetuosa. Por ejemplo, si alguien va a la Eucaristía, no se le dice: ‘Usted no puede llegar aquí’. Yo creo que se ha enfocado mal el problema, yo siento que a veces se buscan unos enemigos gratuitamente, porque la Iglesia no es enemiga de nadie, la Iglesia tiene una misión, y la misión de la Iglesia es evangelizar”, manifestó Rogelio Pedroza.
Afirmó que la Iglesia distingue entre las personas y sus actos, por lo que destacó que “condena el pecado, no al pecador”, exponiendo que las normas del derecho canónico deben aplicarse de manera general y no pueden modificarse por circunstancias particulares, aunque ello no implica una actitud de rechazo hacia ningún grupo; “la Iglesia condena el pecado, no al pecador. Los actos, no a la persona”.
Finalmente, el vocero de la Diócesis de Aguascalientes hizo un llamado a mantener un diálogo abierto y respetuoso, señalando que la dignidad de todas las personas “no está en tela de juicio”.