La Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (CANACINTRA) reconoció la aprobación de la reforma para la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, sin embargo señaló que desde una perspectiva técnica, tendrá un impacto directo en más de 13 millones de trabajadores formales.
En este sentido indicaron que dicha cifra representa cerca del 60% de la población ocupada en el sector formal, además de que incide en más del 90% de las unidades económicas del país, particularmente en la micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) que constituyen la base del aparato productivo nacional.
Asimismo la CANACINTRA también dijo reconocer que la reducción de la jornada laboral es consistente con tendencias internacionales para mejorar la calidad de vida, reducir riesgos psicosociales y fortalecer la productividad, pero con base a estimaciones del sector industrial si no existen medidas complementarias podrán presentarse algunos riesgos.
Algunos de los impactos podría ser el incremento de los costos laborales unitarios del 15 o 20%, dependiendo del sector; la necesidad de contratar entre 5 y 10% adicional de personal para mantener niveles de producción; se tendrán que hacer ajustes operativos en esquemas de turnos, particularmente en manufactura, logística y servicios; y una presión sobre la competitividad frente a economías con menores costos laborales relativos.
Los industriales consideraron que el esquema de implementación gradual hacia el 2030 buscando que haya un proceso de adaptación, pero que con base a la experiencia internacional, la gradualidad no garantiza una transición exitosa.
Por lo anterior la Cámara de la Industria de la Transformación propuso la creación de un Programa Nacional de Transición Productiva en donde existan incentivos fiscales temporales para empresas que implementen la reducción de la jornada sin pérdida de empleo ni disminución salarial; fondos de apoyo a la productividad, enfocados en digitalización, automatización y mejora de procesos; asimismo modelos de flexibilidad laboral regulada por sector, tamaño de empresa y región.
Y agregaron que también deben existir programas de capacitación laboral intensiva, orientados a elevar la productividad por hora laborada y una evaluación periódica, con indicadores de impacto en el empleo, productividad, costos y formalidad.