Somos tercer lugar en suicidios

José Luis Bonilla

Aguascalientes avanzó una posición entre los estados con la mayor tasa de suicidios, pasando del cuarto al tercer lugar general, con una incidencia de 12.0 muertes autoprovocadas por cada 100 mil habitantes, siendo casi el doble de la tasa promedio nacional, que fue de 6.7, sólo detrás del primer lugar, que ocupa Chihuahua, y el segundo, que tiene Yucatán, con tasas de 13.8 y 13.7, respectivamente.

En la víspera del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora el 10 de septiembre, el INEGI presentó las estadísticas actualizadas de este que es un muy delicado problema en Aguascalientes y en el país en general, tan es así que el año pasado se registró la ocurrencia de 8 mil 709 defunciones de ese tipo a nivel nacional.

En el contexto nacional, Aguascalientes aparece con una tasa de 12.0 suicidios por cada 100 mil personas, escalando con ello hasta la tercera posición general, lo que, a decir de las autoridades de salud, se debe esencialmente a una serie de factores y al hecho de que, a diferencia de otros estados con mayor incidencia, la Entidad reporta todas las muertes de ese tipo.

TERCERA TASA MÁS ALTA

El reporte estadístico del INEGI reveló que en 2025 las tasas más altas de suicidios por cada 100 mil habitantes se registraron en Chihuahua, con 13.8; Yucatán, con 13.7, y Aguascalientes, con 12.0, en tanto que las más bajas se presentaron en Guerrero, con 2.0; Chiapas, con 3.8, así como Veracruz y Baja California, con 4.7, respectivamente.

En los últimos años, el Estado aparecía entre el cuarto y quinto lugar general en incidencia del suicidio, pero el año pasado el fenómeno volvió a repuntar y eso hizo que se escalara hasta la posición número tres, después de que se notificaron poco más de 170 muertes de ese tipo, aunque la cifra de casos puede ser hasta 50% mayor si se toman en cuenta los eventos de ese tipo que no se notificaron por diversas cuestiones.

PROBLEMA EPIDÉMICO

El panorama actual del suicidio en el país refiere que el año pasado ocurrieron y se registraron 8 mil 709 suicidios en el país, lo que representó una tasa de 6.7 por cada 100 mil habitantes. Según sexo, 20.1% correspondió a mujeres y 79.9% a hombres, mientras que la tasa fue de 2.6 para las mujeres y de 10.9 para los hombres.

Entre 2015 y 2025, la tasa nacional de suicidios pasó de 5.1 a 6.7 por cada 100 mil habitantes. Entre las mujeres, pasó de 2.0 en 2015 a 2.6 en 2023, nivel que se mantuvo durante 2024 y 2025, además de que también se precisó que, entre los hombres, la tasa aumentó de 8.4 en 2015 a 11.4 en 2023; finalmente, se ubicó en 10.9 en 2025.

Otro dato preocupante del suicidio lo constituye el hecho de que, según grupos de edad, las personas de 15 a 29 años presentaron la tasa más alta, con 10.2 suicidios por cada 100 mil personas de ese grupo. En ese mismo grupo de edad, las mujeres tuvieron la tasa más elevada, con 5.1 por cada 100 mil, mientras que entre los varones, la tasa más alta correspondió al grupo de 30 a 44 años, con 17.2 por cada 100 mil.

En cuanto a la situación conyugal, más de la mitad de las personas que fallecieron por suicidio en 2025 era soltera, con 52.1% del total. Las unidas representaron 36.3%, mientras que 6.1% correspondió a divorciadas, separadas o viudas, y, según sexo, la condición de soltería fue más frecuente entre las mujeres, con 57.3%, que entre los hombres, con 50.8 por ciento.

En los tres últimos lustros ocurrieron en Aguascalientes un total de 2,182 suicidios, cifra escalofriante que confirma el nivel que ha alcanzado este delicado problema entre la población y lo cortas que se han quedado las acciones emprendidas para prevenir, atender y contener este tipo de muertes autoprovocadas.

La incidencia del suicidio se disparó nada menos que en 246% del año 2010, en que se reportaron 50 muertes de ese tipo, a las 173 muertes de ese tipo ocurridas en 2025, siendo la ansiedad y la depresión, motivadas por una serie de cuestiones, lo que ha detonado estas muertes inútiles entre la población de Aguascalientes.

El exdiputado Jesús Rangel de Lira atribuyó el “desbordamiento” del suicidio a los programas y acciones fallidas de las instituciones del sector salud, argumentando que los encargados de la prevención y atención del problema no se pueden escudar en la falta de presupuesto, cuando que es el rubro de la salud en el que más se ha invertido por los gobiernos de los tres niveles.

PROBLEMA EPIDÉMICO

Desde 2010 y hasta la fecha, año con año se ha tenido un crecimiento sostenido en el número de suicidios entre los hidrocálidos, de manera que de los 50 casos ocurridos en 2010, la cifra se disparó hasta los 177 de 2024 y los 173 del año pasado, aunque el pico más elevado se alcanzó en el año 2020, cuando se llegó a los 181 suicidios.

La ola de suicidios se registró de la siguiente manera por año: 2010, 50; 2011, 98; 2012, 116; 2013, 113; 2014, 110; 2015, 124; 2016, 125; 2017, 140; 2018, 140; 2019, 157; 2020, 181; 2021, 174; 2022, 155; 2023, 149; 2024, 177, y 2025, 173 suicidios, lo que sumados arroja un total de 2,182 muertes autoprovocadas entre personas de todas las edades y con mayor predominio del sexo masculino.

En los últimos 15 años, el menor número de suicidios ocurrió justamente en 2010, con 50 muertes de este tipo; luego, el pico más alto se alcanzó en 2020, con 181 suicidios, y apenas el año pasado la cifra se cerró en 173, mientras que en lo que va del año la cifra no oficial pudiera ser de un centenar, aunque vienen los meses de mayor incidencia, según lo refieren los especialistas en la materia.

SE VA PERDIENDO LA BATALLA

El exdiputado Jesús Rangel, tras calificar no sólo de preocupante, sino también de muy delicado el panorama del suicidio por el hecho de que la cifra va hacia arriba, siendo personas jóvenes y en plena edad productiva las que toman esa decisión fatal y letal, mencionó que este problema refleja un fracaso total de los programas y estrategias de atención y contención del suicidio.

Las estadísticas de los suicidios ocurridos en los últimos tres lustros “debe preocuparnos, debe llamarnos a la reflexión de que los gobiernos hayan perdido el rumbo ético, que hayan perdido el rumbo de la responsabilidad y que les preocupe más la parte política que los resultados y sobre todo la condición humana de las personas”, advirtió.

Por último, cuestionó de manera severa el hecho de que, al frente de las instancias encargadas de la salud mental y de la prevención del suicidio en específico, estén personas que no han sabido manejar la situación y darle la importancia debida al fenómeno.