La salud mental de personas detenidas en centros del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se encuentra bajo escrutinio tras un reporte de The Associated Press (AP) que identifica un incremento sin precedentes de muertes por suicidio en custodia federal, con un ritmo que especialistas califican como “alarmante”.
De acuerdo con la revisión citada por AP —basada en datos del ICE, autopsias, dictámenes forenses y registros policiales— al menos 10 detenidos, todos varones, han muerto por suicidio desde que Donald Trump asumió la presidencia en enero de 2025.
Caso en Missouri: aislamiento, enfermedad y solicitud de atención pospuesta
Entre los casos documentados se encuentra el de Brayan Rayo Garzon, fallecido en abril de 2025. Según registros citados, Rayo Garzon atravesaba su cuarto día de aislamiento en una cárcel de Missouri y presentaba fiebre y escalofríos asociados con Covid-19.
El reporte indica que su solicitud de tratamiento de salud mental se pospuso. Asimismo, personal del centro le prohibió realizar su llamada nocturna a su madre, medida que, se justificó como precaución para evitar la propagación de la enfermedad.
Rayo Garzon dejó notas escritas a mano solicitando que se organizara una conversación con su madre y manifestó preocupación por ella. Un guardia recogió una de las notas. Menos de una hora después, conforme a los registros del centro, fue localizado inconsciente en su celda. La autopsia determinó que se trató de un suicidio.
Centros del ICE y supervisión: el indicador que preocupa a especialistas
El repunte de suicidios ha generado alerta entre autoridades de salud pública y especialistas en el ámbito penitenciario, quienes interpretan el aumento como un indicio de supervisión insuficiente en la detención de decenas de miles de inmigrantes.
El doctor Sanjay Basu, epidemiólogo de la Universidad de California en San Francisco y coautor de un estudio que documenta incremento de mortalidad y tasas de suicidio entre detenidos por ICE, afirmó que “algo está saliendo profundamente mal” desde la perspectiva de salud pública o salud mental. Basu también describió el fenómeno como un aumento “repentino y alarmante”.
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Con información de El Universal