El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que la península de Crimea «permanecerá con Rusia», afirmando que su homólogo ucraniano, Volodímir Zelensky, «lo entiende». Estas declaraciones se producen en medio de los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto entre Rusia y Ucrania.
Trump sostuvo que Crimea ha estado bajo control ruso desde hace tiempo y que la mayoría de su población habla ruso. Además, culpó al expresidente Barack Obama por «entregar» Crimea a Rusia en 2014.
Por su parte, Zelensky reiteró que Ucrania no reconocerá la ocupación rusa de Crimea ni de otros territorios, calificando cualquier concesión territorial como una «línea roja» para su país. El mandatario ucraniano enfatizó que «Crimea es propiedad del pueblo ucraniano» y que su nación no cederá ante presiones externas.
Mientras tanto, Rusia continúa sus ataques. Recientemente, un bombardeo en Kiev dejó al menos 12 muertos y decenas de heridos, en lo que se considera uno de los ataques más mortíferos en la capital desde el inicio del conflicto.
Trump expresó su descontento por estos ataques, calificándolos de «innecesarios y en un mal momento», y urgió a Putin a detener las hostilidades. «¡Vladimir, alto! Mueren 5 mil soldados a la semana», escribió en su plataforma Truth Social.
El enviado especial de Trump, Steve Witkoff, se ha reunido en varias ocasiones con el presidente ruso, Vladimir Putin, en un intento por avanzar en las negociaciones de paz. Sin embargo, hasta el momento, no se han logrado avances significativos.
La administración Trump ha advertido que podría reconsiderar su apoyo militar a Ucrania si no se alcanza un acuerdo pronto, lo que añade presión a las conversaciones en curso.