La imagen del Cristo Negro del Encino regresó a su santuario en el tradicional Barrio del Encino, luego de permanecer durante el Año Jubilar en la Catedral Basílica de Aguascalientes. El retorno de esta emblemática figura religiosa fue encabezado por el Obispo de la Diócesis, Juan Espinoza Jiménez, quien presidió la ceremonia con la que se dio nuevamente la bienvenida al Señor del Encino a su parroquia.
La imagen había sido trasladada a la Catedral como parte de las actividades del Año Jubilar 2025, un período especial para la Iglesia Católica, mismo que llevó por nombre “Peregrinos de la Esperanza” y que inició el 24 de diciembre de 2024 y concluyó el pasado 6 de enero del presente año. Este tiempo litúrgico representó un momento de gracia, perdón, reconciliación y renovación espiritual para los fieles.
Durante la celebración, se destacó la importancia espiritual y cultural del Cristo Negro del Encino, una de las devociones más arraigadas entre los hidrocálidos. Su presencia en la Catedral permitió que miles de fieles acudieran a venerarlo durante el Año Santo, fortaleciendo la fe y la tradición religiosa de la comunidad católica en Aguascalientes.
La historia del Cristo Negro del Encino se remonta a 1744, cuando la imagen, de talla rústica, fue elaborada por artesanos afrodescendientes en la Hacienda de Bocas de Ortega. Posteriormente, fue llevada al Barrio de Triana, donde inicialmente permaneció como una devoción privada en una vivienda, hasta que comenzó a ganar notoriedad entre los habitantes del lugar.
Con el paso del tiempo, la imagen adquirió gran fama en la entonces villa de Aguascalientes, rodeada de relatos de milagros y favores concedidos. Así pues, el Cristo Negro del Encino retornó al templo que lleva su nombre, uno de los sitios religiosos y turísticos más emblemáticos del Estado, símbolo de fe, historia y tradición para generaciones de creyentes.