“Solamente es un juguete muy caro, no sé cómo llamarle”, manifestó el presidente del Grupo MAEN, Cuitláhuac Pérez, mientras esbozaba una pequeña sonrisa, con respecto al minivehículo eléctrico de la marca mexicana Olinia, que impulsa el Gobierno Federal.
Señaló que, como empresario del sector automotriz, dicho vehículo no cumple con los requisitos necesarios, ya que si se habla de la gestión legal y jurídica que se requiere para que pueda circular por las calles, esto no será posible.
Asimismo, continuó diciendo que, si se habla de la explicación técnica, se puede decir que se tomó como base el de un carro de golf, ya que cuenta con todas las características de este.
Mencionó que los carros de golf son los únicos que se encuentran topados a los 50 kilómetros por hora, por lo que el empresario asumió que la base fue precisamente dicho vehículo, al que solamente le pusieron puertas, un poco más de asientos “y eso fue todo”.
El presidente de Grupo MAEN reiteró que el vehículo de Olinia no es más que un juguete muy caro al que se le ha dado una buena difusión; “no pasa de ser solo eso”.
Por otro lado, cuestionó la viabilidad comercial del proyecto, advirtiendo que el consumidor mexicano busca un balance real entre costo, seguridad y rendimiento. Añadió que, al carecer de las certificaciones de seguridad estándar para vialidades de alta velocidad, el mercado de este vehículo quedará severamente limitado, reduciéndolo a un producto de nicho o de uso estrictamente recreativo y no de una verdadera solución de movilidad urbana.
Finalmente, Pérez Cerros hizo un llamado a que los proyectos nacionales de electromovilidad se desarrollen bajo rigurosos estándares globales de manufactura y no como ocurrencias políticas, para que México compita de manera real en la carrera eléctrica, además de que el Gobierno Federal respalde iniciativas que surjan de la sólida cadena de proveeduría ya existente en el país, garantizando así tecnología de vanguardia y no “adaptaciones superficiales”.