Casi como ocurrió en 2023, el cielo de la Gran Manzana volvió a teñirse de amarillo por los incendios forestales en Canadá, cuyo humo, arrastrado por el viento, está poniendo en riesgo la calidad del aire en varios Estados de Estados Unidos, desde Michigan y Minnesota hasta Nueva York y Filadelfia.
Unos 850 focos de incendio, de los cuales una veintena se declararon recién, fueron registrados en el país al norte de Estados Unidos y en la región de los Grandes Lagos, mientras una intensa cúpula de calor mantiene el aire estancado y cerca del suelo.
Las autoridades advirtieron sobre un deterioro de las condiciones de respiración, aunque precisaron que la situación todavía no alcanza los niveles críticos registrados en 2023, cuando, debido al calor extremo y la sequía, ardieron 18 millones de hectáreas en Canadá y la nube de humo cruzó el Atlántico hasta llegar a las costas de España y Portugal.
Muchas ciudades estadounidenses, comenzando por Nueva York, vivieron entonces jornadas apocalípticas, con el cielo completamente cubierto por un manto anaranjado y el penetrante olor a madera quemada proveniente de miles de kilómetros de distancia.
Como entonces, también regresaron las mascarillas para proteger a los sectores más vulnerables de la población, mientras que, en Toronto, la mayor ciudad de Ontario y la más cercana a la zona afectada por los incendios, las autoridades recomendaron a los habitantes permanecer en sus casas y cancelaron los programas recreativos de verano para niños.

Los índices de calidad del aire aumentaron en muchas zonas hasta valores de entre 151 y 200, correspondientes al nivel “unhealthy” (“insalubre”), y en algunas áreas, entre ellas Nueva York, incluso alcanzaron valores de entre 201 y 300, clasificados como “very unhealthy” (“muy insalubre”), cuando el riesgo de efectos negativos para la salud aumenta para toda la población.
El principal problema del humo de los incendios forestales es la presencia de material particulado en suspensión, especialmente las denominadas PM2.5, las finas partículas inhalables que pueden resultar peligrosas para los pulmones y el sistema cardiovascular.
Las condiciones provocadas por el calor y el humo deberían persistir al menos hasta este viernes tanto en Nueva York como en Chicago, Cleveland, Detroit y Minneapolis. La mejora se espera para mañana sábado, con la llegada de tormentas y un descenso de las temperaturas, que volverían a ubicarse por debajo de los 30 grados.
Para los aficionados al futbol persiste además la incógnita sobre la Final del Mundial del domingo entre España y Argentina en el New York-New Jersey Stadium de East Rutherford, en Nueva Jersey.
Todo dependerá de la dirección del viento, pero si el humo vuelve a concentrarse a nivel del suelo y el índice de calidad del aire en las inmediaciones de Manhattan supera los 150 puntos, el partido podría resultar especialmente exigente para los futbolistas, mientras que a los espectadores más vulnerables se les recomendaría limitar la exposición o utilizar una mascarilla N95 para evitar daños en los pulmones.
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Con información de El Universal
