Últimamente el Instituto Mexicano del Seguro Social ha enfrentado varios problemas por todos los frentes, algo que preocupa, pero que debería ocupar a los responsables de esta institución.
No ha de ser fácil que el IMSS cargue con una sobrepoblación brutal, que obliga a alargar los tiempos de citas, estudios, cirugías, tratamientos, etc., y que además se espere que brinde una atención con calidad y calidez.
Lo primero se ve complicado, porque no puede haber calidad cuando hay saturación, pero sobre todo, desabasto de casi todo.
La calidez es otra cosa, porque muchos empleados del Seguro Social actúan con los pacientes y sus familias como si les hicieran un favor, pero también hay que decirlo, la gran mayoría es empática con las personas que buscan atención médica y que por obvias razones están vulnerables.
Hace apenas unos días alguien se quejó que no había ni agua para los enfermos, algo que la delegación del Instituto negó, pero apenas se estaba reponiendo cuando surge otra grave queja, como la aparición de fauna nociva en áreas estratégicas como los quirófanos, que se supone deben ser estériles.
Fueron derechohabientes quienes realizaron la delicada denuncia al reportar la presencia de cucarachas, tecuejos, mosquillos, grillos y otros insectos en varias áreas del Hospital General de Zona Número 1, por lo que por medio de un escrito piden que mínimo el nocosomio sea fumigado.
Pero así como se le da voz a la derechohabiencia se le da a las cabezas del Instituto Mexicano del Seguro Social, que a su vez insisten que de manera ordinaria y programada se realizan labores de fumigación en clínicas y hospitales del IMSS, pero también se pide el apoyo del personal, pero sobre todo de las familias de los enfermos internados, para que no introduzcan cobijas ni almohadas, porque ahí pueden venir los insectos.
Esto es real, porque no en todas las casas, admitámoslo, hay higiene, por lo que algún animalejo se podría colar y de ahí la infestación.
Pero el tema que más debe preocupar no son los bichos, sino que el IMSS local debe un dineral, casi 1,700 cuentas por pagar, entre medicamentos, insumos médicos, mantenimiento hospitalario, equipamiento, servicios especializados y operación administrativa; esta deuda viene desde el 2024 hasta la actualidad y el dinero que se debe es de 184.5 millones de pesos.
El asunto, aunque es local, es parte del Gobierno federal, porque opera de forma autónoma en todo el país mediante la Ley del Seguro Social, y sus reglas y presupuestos no dependen de las leyes de cada Estado, pero el problema está aquí y es real.
Ojalá todos estos problemas se puedan arreglar porque el IMSS local ha dado servicio a millones de hidrocálidos durante casi 7 décadas y por supuesto que no todo es malo ni cuestionable, pero es complicado remar contra cosas que no dependen del Instituto.