No hubo acuerdos. Después de casi siete horas de reunión en la Secretaría de Gobernación (Segob), los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) abandonaron Bucareli con el mismo tono con el que llegaron desde temprano: molestos, desconfiados y decididos a realizar un megaplantón y a endurecer las movilizaciones en la Ciudad de México.
Desde la mañana, decenas de docentes se concentraron sobre Bucareli y Paseo de la Reforma, a un costado de El Caballito.
Entre casas de campaña, lonas improvisadas y mochilas apiladas sobre el asfalto, los contingentes lanzaban consignas mientras esperaban noticias de la mesa de negociación.
Los gritos contra el gobierno y las reformas del ISSSTE y educativa retumbaban entre los edificios de Reforma, mientras algunos automovilistas tocaban el claxon en señal de apoyo y otros intentaban sortear los bloqueos parciales.
La exigencia nacional seguía intacta: abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, eliminación de la reforma educativa y regreso a un sistema solidario de pensiones.
Dentro de la Segob, la negociación avanzó lentamente. Hubo recesos. Entraban y salían funcionarios. En la mesa estuvieron la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez; el titular de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo; el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz; el director general del ISSSTE, Martí Batres Guadarrama, y otros funcionarios federales.
Afuera, mientras avanzaba la tarde, los contingentes seguían atentos a cualquier señal. Algunos maestros descansaban sobre cartones; otros improvisaban asambleas pequeñas.
Los vendedores ambulantes ofrecían café, tortas y botellas de agua entre las filas de manifestantes.
Cada tanto, las consignas volvían a encender el ambiente: «¡El maestro luchando también está enseñando!», «¡Se ve, se siente, la CNTE está presente!».
Pasadas las siete horas de reunión, la dirigencia salió sin documentos firmados.
«Esperábamos más voluntad por parte del gobierno federal», soltó Yenny López en una improvisada conferencia de prensa rodeada de micrófonos, celulares y maestros agotados por la espera.
La dirigente acusó que las autoridades repitieron explicaciones y justificaciones sin aterrizar compromisos concretos ni fechas para resolver adeudos y demandas pendientes.
«Hoy no quisimos firmar ninguna minuta», dijo. «Es responsabilidad del gobierno estatal y federal dar respuestas puntuales y por escrito», concluyó.
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Con información de El Universal