Ah caray, nuestra nota principal de este día va a levantar ámpula, porque es un tema delicado y en que todas las opiniones cuentan.
Un hombre, que se identifica como mujer, demandó al Instituto Mexicano del Seguro Social para que le hagan una cirugía de reasignación de sexo, esto es, una operación para convertir su órgano masculino en uno de mujer.
A esta cirugía se le llama vaginoplastia, que es un procedimiento quirúrgico que consiste en la construcción o reconstrucción del canal vaginal y se realiza en el proceso de afirmación de género para mujeres transgénero.
Y creemos en que está en su derecho, es su deseo, el asunto es que el Instituto le cumpla su anhelo de ir contra la naturaleza física, pues este tipo de operaciones no se realizan en el IMSS.
Y hablando del IMSS, en momentos en que está viviendo graves problemas de todo tipo, como lo hemos abordado en días recientes, lo que menos quiere, creemos, es meterse en un berenjenal no sólo médico, sino legal, moral, y lo que resulte.
Obviamente la primera respuesta fue no, porque no lo hacen ahí, porque no hay médicos que realicen el procedimiento, porque es una cirugía estética, no una urgencia médica, porque no se compromete la vida, pues no resuelve ningún problema de vida o muerte.
Además, para este tipo de cirugías se necesita valoración multidisciplinaria, entre ellas, psiquiatras, ginecólogos con valoraciones psicológicas y hormonales previas, porque no es quitar ni poner, sino mutilar o rehacer los órganos sexuales con los que se nació y que con el paso de los años, deseos y circunstancias ya sean un problema para el paciente.
Obviamente habrá voces a favor o en contra, los que piensan que este tipo de procedimientos es antinatural, no urgente, pero para quienes lo desean se les va la vida en transformar su cuerpo para sentirse de otro sexo.
En este caso, el Instituto Mexicano del Seguro Social bateó a la paciente trans al Hospital Regional de León, con más especialidades, porque de plano aquí no se le va a hacer, aunque lo haya ordenado la ley.
Sí, porque esta persona recibió el apoyo del Poder Judicial de la Federación, que la amparó para que se le practicara en el Hospital 1 de esta ciudad la cirugía, aún cuando nunca se ha realizado algo así.
Pero la ley dice que el IMSS tiene que hacer la cirugía sí o sí, porque la paciente vive una situación de vulnerabilidad por su calidad de persona transexual.
Y falta algo muy importante: la ética del equipo médico, que no se ha pronunciado ante la imposición de cambiar de sexo a una persona que nació siendo hombre y se identifica como mujer.
¿En qué parará todo esto? Seguramente lo mantendremos informado.